Corría el año 1968. Cinco compañeros del pueblo se reunían con una idea muy clara: formar una nueva entidad, una peña barcelonista. Después de varios encuentros, decidieron llevarla adelante. Uno de ellos, Pere Fauria, que sería el primer presidente, aprovechó su amistad personal y profesional con Nicolau Casaus, entre otros, para fundar la Penya Barcelonista Sant Hilari, la más antigua de las comarcas gerundenses.
Según el primer Estatuto de la entidad, esta se fundó oficialmente el 2 de agosto de 1968. A aquella inauguración asistieron el entonces vicepresidente del Barça, Pere Baret; el mencionado Nicolau Casaus; jugadores de la época como Zaldúa o Pellicer; y exjugadores como Balmanya, Miró y Gonzalvo, entre otras personalidades.
Una peña activa y relevante
Uno de los primeros actos que organizó la Penya Barcelonista Sant Hilari fue el final de etapa de la Volta a Catalunya de ciclismo, en septiembre de 1969. El acto fue un gran éxito organizativo y de participación del pueblo. Más adelante, se crearon varias secciones dentro de la peña, como las de atletismo y petanca.
Durante estos más de 50 años, la peña ha estado casi siempre muy activa. Bajo el mandato del entrañable Amat Romaní, se celebraron las bodas de plata y se empezaron a organizar autocares para ir al Camp Nou y al Palau Blaugrana, así como desplazamientos a finales tanto de fútbol como de baloncesto. Al cumplirse 35 años de la fundación, Sant Hilari acogió un Encuentro de Peñas de las comarcas de Girona, con una gran implicación de todas las peñas y la presencia de algunos de los precandidatos a las elecciones del FC Barcelona de 2003.
Actualmente, y desde 2014, la junta presidida por Antoni Bosch continúa organizando todo tipo de actos para el pueblo, autocares al Camp Nou y desplazamientos a partidos y finales. El último acto fue la celebración de los 50 años de la peña.
Sobre Sant Hilari Sacalm
En cuanto a la localidad de Sant Hilari Sacalm, conocida como «la villa de las cien fuentes», se trata de una joya natural enclavada en la comarca de La Selva y rodeada por el impresionante macizo de Les Guilleries. Entre sus lugares de interés destacan la célebre Font Vella, el Museu Guilleries —ideal para descubrir la fauna y la flora locales— y la iglesia de Sant Hilari, de origen románico.
Su cultura está íntimamente ligada al agua y a las leyendas del famoso bandolero Joan de Serrallonga, figura central de la conocida fiesta del Via Crucis Vivent, declarada Fiesta Tradicional de Interés Nacional. En cuanto a la gastronomía, la localidad ofrece una cocina tradicional de montaña en la que triunfan los platos de caza, las setas de temporada y los embutidos artesanos. Por último, ninguna visita está completa sin probar los dulces locales llamados Jaumes y el pa de pellofa, auténticas delicias que reflejan el carácter acogedor y el rico legado de este municipio gerundense.