Capítulo 49 – La Penya Barcelonista de Mataró

La capital del Maresme fue una de las primeras ciudades que acogieron una peña del Barça. Desde su fundación hasta nuestros días, la Penya Barcelonista de Mataró ha tenido los siguientes presidentes: Francisco Julià i Costa, de 1961 a 1984; Francesc Duch i Riera, de 1985 a 1988; Joan Boch i Duc, de 1988 a 2004; Salvador Vilavella de Francisco, de 2004 a 2017; y Ramon Pruna i Rovira, desde 2017.

Actualmente, se presenta como una peña llena de actividades más allá del fútbol: cultura, solidaridad e historia se mezclan entre partido y partido del Barça, logrando ser una fuente de promoción de la historia del club y de sus valores como proyección territorial de todo el significado del FC Barcelona. El día 7 de febrero del año 1984, gracias a la aportación de muchos de nuestros socios, se pudo inaugurar lo que es su sede actual, en la calle Argentona, 14, 1º piso, de Mataró.

La ciudad de Mataró

Tal como explica Cugat Comas i Soler, periodista y socio de la peña, Mataró es la séptima ciudad más poblada de Cataluña y preside como capital una comarca alargada como el Maresme, que transcurre en paralelo a la costa.

La ciudad, de hecho, es un ejemplo paradigmático de la orografía propia de la zona, situada entre dos rieras que la delimitan al norte y al sur, tocando al mar con un litoral privilegiado con puerto y cinco playas distintas, y con una distribución equilibrada de su término municipal entre uso residencial, masa forestal con un sistema de colinas y bosques que la rodea y la importante zona agraria de donde, hace más de un siglo, salía uno de los productos más conocidos que jamás se han exportado desde la ciudad: las “Mataró potatoes”.

Mataró está en el mapa por otros motivos. A nivel histórico, principalmente, por haber acogido el primer ferrocarril de la historia de la Península Ibérica, que el empresario local Miquel Biada impulsó en 1848 para conectar Mataró y Barcelona en paralelo a la costa. La actual línea 1 de Rodalies recorre prácticamente el mismo trayecto y, para desesperación de miles de usuarios, ahora el viaje dura más que entonces.

Atracciones de la ciudad

Como tantas otras grandes ciudades catalanas, Mataró es una ciudad de gente trabajadora que durante años vivió casi en exclusiva del género de punto. Actualmente, las chimeneas ya no humean, pero mantiene el carácter obrero y popular, de gente de diversos orígenes que convive. En los últimos años, se ha apostado por el conocimiento con la ciudad universitaria del TecnoCampus y por el turismo. Entre el patrimonio que merece la pena visitar encontramos la Nau Gaudí, primer edificio del genial arquitecto catalán; la Capilla de los Dolores (considerada la mejor muestra de barroco catalán); o el edificio de la Prisión, el primer ejemplo de arquitectura panóptica. También hay ejemplos de modernismo, ya que es la ciudad de Puig i Cadafalch, y yacimientos de la época romana de Iluro, como la villa de Torre Llauder.

Mataró es también la ciudad de Les Santes. La fiesta mayor que cada año, a finales de julio, transforma por completo la ciudad y el carácter de sus ciudadanos está considerada como una de las mejores de Cataluña y recibe su nombre de la veneración original a dos santas: Santa Juliana y Santa Semproniana. En su honor, cada 27 de julio se canta una misa en formato operístico que cuenta con permiso especial del Vaticano desde 1848. Desde el restablecimiento democrático, la fiesta se ha reinventado completamente, con actos multitudinarios como la Nit Boja del 25 de julio o los fuegos del día central, el 27, con 50.000 personas en la zona del mar. A partir de Les Santes, además, se ha instaurado el himno oficioso de la ciudad: un pasodoble del País Valenciano llamado “El Bequetero”, que se baila agachándose y contando hasta 15.

Ciudad de “capgrossos”

Mataró y el Maresme son además una zona gastronómica de excepción. A pesar de la poca viña que queda, es tierra de la DO Alella en vinos, y también merece la pena disfrutar de joyas de la fruta dulce como las fresas o las cerezas de la comarca. En invierno, el plato más recomendable es el tradicional: sepia con patatas y guisantes, que cabe decir que en ningún lugar tiene el sabor que tiene en la comarca. Por otro lado, el 28 de octubre se celebra Sant Simó y es tradicional un roscón con forma de sable. En época de Les Santes, además de la fiesta mayor, vale la pena disfrutar del cóctel Juliana: dulce, refrescante, alcohólico y peligroso.

Los de Mataró son “capgrossos” (“cabezones”). Puede parecer una desconsideración, pero han convertido el apodo en marca hasta el punto de presentarse como tales sin problemas, informarse a través de un semanario llamado Capgròs o tener una de las mejores agrupaciones castelleras del país: los Capgrossos de Mataró. El origen de este sobrenombre tiene diversas explicaciones: se dice que una vez se construyó una barca tan grande que no salía por la puerta de las atarazanas y, por burla, nació el apodo. También se cuenta un caso similar con un gigante de gran cabeza que no salía del taller donde fue creado. Sea cual sea el origen, muchos mataronenses acompañan esta historia con la evidencia de que su cráneo tiene una dimensión considerable… y lo muestran con orgullo.